El amor propio es la consideración o estima que como persona sientes hacia ti y que por consiguiente te lleva a esperar ser considerado por otras personas en igual medida.

La mayoría del tiempo esa falta de amor propio viene originada por situaciones de la infancia, si por ejemplo, en un primer entorno al niño no se le enseñó a respetarse a sí mismo, la consecuencia será un adulto que al salir a la calle estará expuesto a situaciones en las que no sabrá cómo hacerse respetar, siendo blanco fácil de manipulación psicológica.

Definitivamente se trata de complejos construidos a lo largo de nuestra vida, que al no haberse trabajado a temprana edad aparecen en la adultez, llevándote a crear barreras y máscaras para disfrazar la falta de amor propio. Y esto sucede sin excepción, ya que todos hemos pasado por alguna situación en la que nos hemos sentido menos que los demás o con la sensación de no llegar a cumplir los “requisitos sociales”, ese patrón responde al hecho de vivir en un mundo superficial, lleno de estereotipos visuales basados en considerar a las personas valiosas únicamente por lo que aparentan en físico o según su situación monetaria.

Eliminar el auto sabotaje que te lleva a descalificaciones es el primer paso para comenzar a ayudarte, y en la misma medida es fundamental erradicar el rol de víctima que asumes respecto a los errores cometidos. Sin duda alguna, tomar responsabilidad sobre tus acciones es la clave para evolucionar y dejar de ser tan duro contigo.

Tampoco te dejes marcar por aquello que digan de ti, he descubierto que nunca llegaremos a agradar a la gente en su mayoría, y la buena noticias es que tampoco está en tu poder cambiar eso. Rodéate de las personas que te hagan sentir feliz y útil; aléjate de quienes menosprecien todo lo que dices.

Si no no tienes amor propio será muy difícil llegar a cumplir lo que te propongas en la vida, la única forma de hacerlo es creyendo en ti y eso solo podrás alcanzarlo desde un buen lugar. Es la manera de conseguir las cosas, ya que esa energía de amor se la vas a impregnar a los demás. Entonces, deja de ser tu propia víctima y empieza un día a la vez con esos cambios.

Para finalizar, recuerda que amor propio no significa creerte superior a otros, ni ser la divina pomada pensando que nadie puede estar a tu altura. Sin embargo, es un tema de egos que en otra ocasión profundizaré. La tarea es simple: Quiérete tanto como deseas que te quieran. Tú vales! Nunca lo dudes! Ámate y acéptate como eres, porque definitivamente eres único y especial.