Constantemente estamos pidiendo cosas a Dios, el Universo o como sea tu creencia. Siempre esperando que se nos den. Muchas veces nos quejamos porque sentimos que no recibimos las cosas como las pedimos, pero quizás no sabemos pedirlas. Quizás esa sea la razón por la cual no las estás recibiendo.

Tú también tienes ese poder detrás de ti y mueves tus propias energías. Ese poder creativo que es el que le añade las cosas a tu vida y te lleva a lograr tus metas. Creo que el poder está en asumir que lo que pides ya se cumplió y decretarlo. En muchos libros nos han dicho lo mismo, pero solamente lo leemos y no lo aplicamos.

Puede ser que estas cosas que te estoy expresando te parezcan repetitivas o contradictorias, como los miles de libros de autoayuda que compramos todo el tiempo. O los famosos autores que a la hora de leerlo suena fácil y convincente.

El punto es que si no lo entiendes no le metas tanta mente y ponte a jugar con ello, como cuando eras niño y probabas miles de cosas diferentes. Juega a añadir una vibración de actitud y alegría en todo lo que te rodea.

También debemos tomar en cuenta que muchas cosas que pedimos no se reciben porque no somos agradecidos con las que ya tenemos en este momento. No puedes pedir un nuevo trabajo y odiar el que tienes actualmente, agradece por el sencillo hecho de estar empleado y te vendrán mejores oportunidades. Y así son muchos ejemplos de nuestra vida cotidiana.

Ese poder que tanto buscas en otros lugares nace de ti mismo. No te preocupes tanto por cómo sucederá, confía que eso que pediste ya es tuyo. También recuerda que quizás muchas de las cosas que pidas no sean tan importantes y sólo son caprichos, y que es muy probable que por eso no se te dan. Analicemos lo que realmente es importante y necesario para nuestra vida.

Para finalizar, recuerda que la opción siempre es tuya. No hagas daño a los demás, construye tu propio universo y dedícate a ti. No seas tan duro contigo mismo, todos y cada uno de nosotros nos equivocamos diariamente, somos humanos no perfectos. Pero eso no significa que te rindas y que no te esfuerces por lograrlo. Empecemos desde hoy a jugar como los niños.