Muchas personas me preguntan: ¿Cómo haces para ser siempre tan positiva? Creo que es algo que viene conmigo desde que nací, siempre he sido alegre y extrovertida. Me ayuda mucho el tener una memoria a corto plazo, porque todo lo dejo en el pasado, donde pertenece.

Hoy deseo compartir con ustedes, una de las experiencias que me hizo cambiar en mi vida, y sostuve a mis 28 años. Decidí empezar el gimnasio cuando tenía mucho tiempo sin ejercitarme y estaba sin condiciones, además fumaba como chimenea.

Tal cual me suscribí y empecé con entrenador. El primer día fue normal; mucho dolor en los músculos luego de estar inactiva. Pero también empece a sentir unos calambres fuertes por las piernas. Se lo hice saber inmediatamente al entrenador y me comentó que esto podía ocurrir a personas que tenían tiempo sin entrenar.

Esa semana era la boda de una de mis mejores amigas y tuve el honor de ser una de las damas, pero los calambres me seguían molestando y se lo comuniqué a mi papá. Me llevó al doctor y empezó a revisarme sobre todo el área de la espalda, me preguntó un sin fin de cosas que no recuerdo. Al terminar la consulta me envío a verme con un neurólogo. ( médicos que tratan el trastorno del sistema nervioso)

Me enviaron exámenes rigurosos, recuerdo que también me extrajeron de la espalda el líquido cefalorraquídeo, y lo mandamos a Estados Unidos para que analizaran el mismo, ya que en Panamá no hacían esas pruebas.

De un día para otro deje de sentir mis piernas y también se me durmieron mis partes. Sólo sentía un poco la pierna izquierda. No podía realizar sin ayuda cosas tan sencillas como bañarme o ponerme las medias. Me molestaba y desesperaba, me sentía que no podía valerme por mi misma.

Las piernas no me respondían a pesar de que pensaba en ello, como cualquier actividad motora. Era como si mi cerebro se hubiera desprogramado.

Me trasladaba en silla de ruedas y me inyectaron medicamentos que me hicieron subir de peso.
Luego de un tiempo, las piernas se empezaron a levantar, pensé que ya había pasado lo peor, pero al levantarse mis piernas tuve que hacer una terapia de 3 meses para volver a caminar como si fuera una bebé.

Me ayudó mucho la fuerza de voluntad, y por supuesto el apoyo de mis seres queridos.
Es por esto que, cuando me dicen que no puedo hacer algo, lucho con todas mis fuerzas hasta poder conseguirlo.

Luego de eso tuve que inyectarme medicamentos en años siguientes todos los viernes que me debilitaban un poco. Pero no los aburriré con la historia clínica.

Gracias a Dios estoy bien y curada completamente, fueron momentos incómodos y nunca uno espera que de joven te pasen cosas así. Pero puede pasarle a cualquiera.

Nunca se rindan, aunque los vean con lástima y preocupación, me curé por completo y de hecho los doctores piensan que tuve mucha suerte y lo pudieron detectar a tiempo, yo le llamaría un milagro real, uno de los muchos que he tenido en mi vida, sentí como Dios me levantó nuevamente y mis ganas de seguir adelante.

Luego de esta experiencia, me di cuenta que la salud es lo más importante, que a pesar de cualquier problema o tristeza que pueda atravesar, soy bendecida. Trato siempre de ser agradecida y mirar hasta lo peor con optimismo.

Amo la vida y voy a luchar siempre a pesar de mis caídas! Tengo muchas experiencias que compartir y espero poder hacerlo, si puedo ayudar a una persona a que se sienta mejor, esa será mi recompensa.