Me animé a escribir sobre este tema, porque me he dado cuenta que a través de los años las amistades cambian muchísimo y los intereses respecto a ellas también, todo dependerá de la etapa que estemos transitando.

Normalmente en las primeras etapas de nuestra vida hasta los 20 años analizamos las amistades en base a cantidad restándole importancia a la calidad. Luego viene la etapa de los 30 y te das cuenta de que lo realmente necesario de una amistad es su valor.

Normalmente en la juventud nos buscamos en diferentes grupos sociales, lo cual es un error porque aún estamos creando nuestra identidad real en ese proceso de tratar de echar raíces firmes.

Luego de esto pasamos los encuentros y desencuentros que nos pone la vida, es ahí cuando empezamos a ser más selectivos. Sin duda muchas veces te ha pasado que pierdes la afinidad con algunos amigos con el paso de los años pasando a ser totales extraños.

Esto es de esperarse, y creo que no se debe temer. Lo que necesitamos es más honestidad y aceptación. Tenemos que aceptar que ciertos amigos cumplen su propósito en nuestra vida cerrando su ciclo y por eso se merecen la gratitud de nuestro pasado.

Debemos dar pase a las amistades que nos ayudan a cristalizar ideales y metas colaborando sobre todo en lo que sentimos respecto a nuestra tranquilidad y felicidad.

Recordemos que en la adultez el tiempo es limitado. Debemos entregarnos a los que han pasado la mejor prueba. Aquellas amistades que conocemos desde niños, y nos han hecho sentir mejor e incluso las nuevas que nos traen consigo aires de comienzo y frescura.

Yo me despido de ustedes hoy, recordándoles que entre los amigos reales la felicidad de lo que hagas siempre será contagiosa porque están en tu vida para impulsarte a lo mejor y a que te sientas bien cumpliendo tus sueños y disfrutando de los momentos de felicidad, y en los peores momentos también estarán.

Marisol Guizado