Acabo de ver la película en Netflix y me encantó. Desde que nací, he sido una persona rebelde, que va contra muchos dogmas y defiende a todo el que puede. Soy católica de nacimiento y muchas veces he sentido que mi iglesia se ha quedado atrás en algunos temas, ya que los tiempos cambian.

Al ver esta película, se reafirma mi pensamiento que los líderes reales son aquellos que no quieren serlo en un momento, pero deben tomar las riendas.

Me encantan las personas humildes, una de las claves de la vida es ser uno mismo. No cambiar tu forma de ser, no importa en el lugar donde te encuentres, no creo que exista una persona que sea perfecta o que se haga ver como la santa, luego de ver esta película me siento identificada con el Papa Francisco, al darme cuenta que todos somos pecadores y que realmente lo más duro no es perdonar a los demás, sino a uno mismo.

La gente que se muestra con sus defectos, pero quiere hacer las cosas mejor, son los que me inspiran, debe ser exhausto, manejar una imagen ante todos que realmente no es. Todos los días nos podemos equivocar, vivimos peleando contra muchas cosas. Gracias a esta película lo he recordado. Mi admiración al Papa Francisco, tuve la oportunidad de conocerlo y tener una charla de 2 minutos con él, sentí que su energía y sencillez me movió, los que lo cuidaban se preocupaban más, que él mismo, con una hermosa sonrisa escuchaba mis palabras y yo me emocioné mucho por su gran calidez humana.

Me quedo con su consejo en mi corazón, aprenderé que el camino correcto para llegar a Dios, es siendo uno mismo con sus virtudes y defectos. Y trataré de perdonar cosas que todavía no me he podido perdonar. Esa es la parte del cambio y liberación. Recordar que Dios no quiere personas perfectas, sino seres humanos dispuestos amarse los unos a los otros.