La aceptación, es la facultad de una persona para admitir a otra persona, objeto, animal o pensamiento, con agrado y de forma voluntaria.

Quise escribir acerca de este tema, porque me pregunto si realmente aceptamos las cosas y creo que sinceramente vivimos más en negación. Tenemos un problema para aceptar a los otros con sus diferencias, pero lo más extraordinario es que tenemos un problema para aceptarnos a nosotros mismos con nuestros virtudes y defectos.

Puedo entender que te sea difícil aceptar otras costumbres o diferentes formas de pensar ya que no estás familiarizado en tu círculo o ideología con eso y lo percibes en ocasiones descabellado según tu sistema de creencias, pero te has puesto a pensar qué contradictorio suena que no nos aceptemos a nosotros mismos por ser lo más difícil de concretar y así tener que fingir ante otras personas cosas que no son realmente, por querer una falsa y desesperada aceptación a la sociedad.

Muchas veces criticamos a las personas, pero no sabemos qué difícil ha sido tomar a cabo una decisión que conlleve a cambios integrales en sus vidas. Definitivamente nos gusta juzgar con facilidad y rapidez. Pero realmente les puedo asegurar que existen muchas personas con doble moral que les gusta hablar de los demás y quieren enseñar lecciones a otros de que está bien o no y ellos mismos son los primeros en vivir muchas mentiras en su mundo.

Esas actitudes de rencor, odio, resentimiento, entre muchos sentimientos negativos, se dan por el simple hecho de que no nos aceptamos a nosotros mismos. Vemos ejemplos tontos como la aceptación del cuerpo, donde quedan al final en casos y enfermedades tan peligrosas como la bulimia y anorexia y donde muchas veces se distorsiona la realidad.

La aceptación se encuentra en todo lo que nos rodea, debes aceptar dejar tu pasado atrás y liberarte también de errores cometidos, aceptar un nuevo comienzo, ya que de no ser puedes seguir viviendo experiencias traumáticas que nunca te dejen avanzar en tu vida como parte de un círculo de nunca acabar.

También podemos notar la falta de aceptación en relaciones interpersonales, donde no existen príncipes ni princesas de cuentos y todos somos eres humanos con virtudes, problemas y errores, algo que también debemos aceptar, siempre priorizando los aspectos positivos de lo que el otro tiene, porque ahí es donde va mi punto: se deben aceptar las ideas que tienen otras personas, a pesar de no compartir sus planteamientos con los nuestros. Este no es sino un tema de valores que se puede mostrar al momento de un diálogo y aceptar que los demás tienen puntos de vista diferentes a los nuestros es el punto de partida para tomar consciencia en un tema que seguramente integrado nos puede permitir vivir más en positivo.