Esta semana para las personas que profesan la fé católica o cristiana, es una semana de reflexión. Para mí es una fecha para analizar cuáles son las cosas que me gustaría mejorar como persona y, cómo puedo mejorar mi camino espiritual para ser mejor y agradar a Dios.

Sin embargo hoy no hablaremos de mi fé, sino de lo que conlleva el respeto a la diferencia de credos. Desde pequeña se me advirtió que no discutiera de religión ni política, pero siempre he sido de las que les gusta debatir, y me gusta saber el punto de vista de las personas que me rodean para nutrirme. Creo en la diversidad de ideas y convivo con muchas personas que no comparten mis gustos en muchos aspectos pero eso no impide que llevemos una bonita relación de amistad, cada uno respeta el punto de vista del otro entablando conversaciones de todos los temas sin llegar a una situación de molestia.

He aprendido que para entender al otro debo estar en sus zapatos, apliquemos la misma frase para las ideas que tenemos. A qué conlleva esto sencillo; nadie sabe qué siente otra persona o cómo vive una creencia o X situación, si no lo ha vivido nunca. Por lo tanto no se puede juzgar algo que no conocemos realmente, es muy fácil juzgar si no conocemos el por qué de algo.

Analicemos a dónde queremos llegar y qué podemos hacer para convivir en paz. La mejor forma de comenzar es respetando las diferencias que nos hacen parte de este país y del mundo, y aceptando que sí existe la diversidad en pensamiento y valores, donde todos merecen la misma oportunidad de expresar su opinión como nosotros.
Los invito a una semana de reflexión para los creyentes o los no creyentes, y que vengamos con nuevas expectativas y renovados en cosas para aportar al país. Aprendamos a escuchar, comprender y aceptar que cada persona tiene su propia creencia y convicción, permitiendo con respeto que cada uno viva la fé a su manera.

Marisol Guizado