Cada decisión, cada experiencia y cada persona de nuestra vida está aquí por una razón. Nada pasa por casualidad. Elegimos cada persona y relación que hay en nuestra vida por las lecciones que nos dan. De algunas personas aprendemos a ser tolerantes y de otros pacientes; por eso siempre he creído que si no aprendemos la lección en determinado momento, la vida la pondrá en el camino infinidad de veces hasta que lleguemos a comprenderla.

La sabiduría también se presenta en diferentes formas, a veces cometemos el error -me incluyo-, de creer que nos sabemos todas las respuestas, descartando de antemano por no cubrir nuestras expectativas eso que nos van a decir, con la predisposición adicional que causa la soberbia de creer ya saberlo todo. Qué equivocada he estado cuando me he tenido que chocar y aprender a escuchar y no sólo oír tan solo por creer que ya sabemos eso que nos van a decir. Es ahí cuando se nos va la humildad y caemos en los mismos errores una y otra vez.

Estoy empezando a implementar algo en mi vida que quiero compartir, aunque conozca la lección según mis estudios o paradigmas siempre habrá algo nuevo que puedo recoger de todas las personas del mundo, porque definitivamente de todos tenemos mucho que aprender. No creas que porque tienes más estudios o maestrías, o quizás mejor comprensión que otros, ellos serán menos dotados que tú, cuando en realidad todos tienen experiencias en distintos temas que pueden enseñarnos lecciones de vida.

Aprendamos a tener la sabiduría, aunque sea algo que nos siga costando muchísimo, y admito que a mi se me dificulta en lo personal porque a veces me cuesta concentrarme en cosas que ya creo saber o pierdo atención al escuchar algo de personas de quienes creo no aprenderé. Por eso me he puesto de meta aprender a escuchar, y aprovecho el espacio para transmitirlo. Estoy consciente de que no todas las lecciones que una persona me pueda dar serán impresionantes, seguramente serán muy normales, pero es importante tener en cuenta que su aporte siempre será valioso para no descartar ninguna experiencia de ningún ser humano.

Somos seres tan imperfectos y egocéntricos que nos dañamos muchas veces con ese ego que nos hace perder el norte. De ahora en adelante en vez de creer que me lo sé todo en algunas ocasiones, trataré de calmarme y preguntarme qué lección me estoy negando a aprender.

En general creo que es mejor suponer que siempre hay algo que aprender, y por tanto qué agradecer que nos permitirá ver a los demás como maestros. Lo cierto aquí es que lo que me sirve a mi como ser humano para aprender les sirve por consiguiente a todos, porque todos estamos en está vida en un constante aprendizaje.

Espero sus comentarios.